Anónimo

No sabría decir a ciencia cierta lo que pasó. Desperté rodeado de pequeñas letras, acentos, paréntesis y exclamaciones. Podía percibir un numero a pie de página y unos espaciados márgenes que me escoltaban. Pero no conseguía saber qué personaje se escondía tras la tintura de mi ropaje. Y por más que me empeñaba en trazar interrogantes nadie me contestaba.

La oscuridad en la que estaba inmerso comenzó a amarillear las paredes, perdiendo ese aroma a lignina y a tinta. Quizás pasó una generación entera hasta que la primera luz iluminó las lineas de aquel libro. Luego, escuché cómo una voz desconocida comenzaba a narrar la historia de mi vida.
 
 
Vestigios de infancia - Mirando al pasado

FOTOGRAFÍA: IGNACIO IGLESIAS

 

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