Fusión de un instante

Subir de nuevo a la habitación y encontrarse con la misma realidad le superaba. Recogió la ropa desparramada por la alfombra, los cristales de los marcos estallados en una desmesurada rabia, los libros por leer con sus marca-páginas aún en la primera hoja de lectura, los zapatos que tanto bailaron y la ropa interior arrugada encima de la cama. Después prendió un cigarrillo y asomándose por la ventana, exhaló su humo y dibujó un corazón en el margen izquierdo del cristal.

Miró hacia abajo y suspiró. Sólo ver la silueta trazada en tiza blanca le hizo pensar y recapacitar que en el fondo no era tan mala niña, y que quizás un abrazo y unas palabras de comprensión le hubieran bastado para no acabar con su vida ni con el futuro apellido de su estirpe. Todo un blanco y negro se fusionó en un instante.
 
 
sombra-chinesca

FOTOGRAFÍA: ARCHIVO trespies arte y publicidad

 

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